Ya está, ya lo hemos roto. Ya lo hemos consumido, digerido, regurgitado y hasta cagado. Suena feo, pero eso hemos hecho con la escena Hard nacional. Por lo menos es la imagen que se percibe. ¿O no?

A ver, que hemos empezado muy fuertes, que nos hemos tirado a la piscina sin saber si hay agua, vamos a explicarlo todo mejor. Digamos que hemos estado un tiempo encerrados en el estudio, hemos salido solo para un par de bolos en Intense, nuestro club, nuestro humilde pero orgulloso programa en Loca FM y poco más. Hemos estado trabajando duro para hacer colaboraciones y remixes con gente internacional, y ahora que volvemos a salir de la cueva, sin afeitar, oliendo mal y tapándonos los ojos porque nos deslumbra tanta luz, observamos el panorama con otra perspectiva y nos asalta un: Pero ¿qué habéis hecho?.

Miras a un lado y ves una lista de festivales cancelados de los cuales hemos perdido la cuenta, la perdida de nuestra querida Extreme Camp (y mira que molaba el proyecto que llegamos a ver para el 2016, no os hacéis una idea), eventos con áreas de Hard impensables hace unos años que están en el limbo, fiestas en Salas multitudinarias que no salen como deberían, temas y lanzamientos nacionales que pasan sin pena ni gloria, los mismos carteles una y otra vez, que se repiten más que la alineación del Madrid, de esos que hasta dices los horarios de carrerilla, bolos internacionales de artistas nacionales que tienen poca o muy poca repercusión… ¿Qué? ¿Ya os habéis cansado de, como diría nuestro amigo Kursez, carne con patatas?.

Ah, no, calla, que hemos perdido la ilusión, ¿tampoco?. Entonces ¿qué es? ¿es el hecho de que siempre es lo mismo? Un internacional súper caro que se promociona malamente y unos cuantos nacionales que se ven forzados a vender entradas o a tener que regalar trabajo de estudio y que encima se les pone en carteles con tipografía ultra pequeña, que se les maltrata con los horarios, que no se les valora lo más absoluto el haber producido temas que jamás soñaríamos que saldrían a la luz por sellos por los que ahora salen. ¿Es eso? ¿Es que tapamos y ocultamos e incluso minimizamos el logro del otro en beneficio de los mediocres? ¿Sabéis que ahora es cuando en el extranjero se esta valorando y mucho el Hard nacional? Gracias a los grandísimos artistas de Hardcore que tenemos en nuestro país y los pocos emergentes de Hardstyle que se pelan el culo en el estudio el Hard Español no es una rareza tipo: Mira, Hard Koreano… ¿pero ahí se hace Hard?.

Pero claro, aquí como vamos a valorar eso, por favor, que locuras tienes. Los de arriba no lo valoran, no les dan brillo, no los pulen, no los lucen como se merecen y que pasa, que el público no los disfruta. En su lugar seguimos con la carne con patatas, y nos hemos hartado. Que viene X en Live que son ultra exclusivos de la leche, ¿qué más da? ¿voy a pagar 25€ o 35€ o 15€ por media hora? Pues con toda la razón. Es casi más caro que ir al cine, ¡y ya es decir!.

La solución es bien sencilla, no la vamos a repetir aquí porque sería redundar en lo que ya todo el mundo sabe, y leerla otra vez pues como que cansa. Y casi siempre viene del mismo lado, así que recapacitemos. O nos tocará volver a la cueva, a esa que pocos entran… Porque para estar como estamos, ¿para qué estar?

¡Larga vida al Hardstyle!

  • dani

    Entiendo perfectamente y comparto vuestra opinión. Aún así, creo que no sois una excepción. Con esto me refiero a que hay más estilos en los que lo nacional se valora más fuera de nuestras fronteras. Por ejemplo, en el trance. Mirad a Dimension, pinchó en el MOS, va a pinchar en tomorrowland, estuvo con Ferry Corsten en Space Ibiza… Y en la península sólo ha pinchado una vez (y no con demasiado público), y gracias. Muy injusto.