A mediados de marzo, Valencia se viste de gala para recibir su fiesta más importante. Con las Fallas, la ciudad saca su mejor cara para saciar a autóctonos y turistas con su espíritu alegre y trasgresor. Por unos días las calles se llenan de gente, luz, ingenio y pólvora en una celebración local con vocación universal que ha conseguido este año ser reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, por lo que esta edición era especial. Al caer la noche las verbenas toman protagonismo, y, si sabes por donde moverte, puedes encontrar una en cada esquina -no exagero-. Cierto es que la calidad musical de dichas verbenas suele ser más baja que la camiseta que pillaste por AliExpress, pero también lo es que todas están a rebosar. Es por ello que las salas han de dar lo mejor de si para hacerles frente, y ahí es donde entra en juego una de las mejores, La3. Como ya explicamos más detalladamente aquí, el pasado jueves 16 nos visitaba por primera vez Moodymann, artista del que sobran las palabras.

La noche comenzaba bien temprano, pero no precisamente dentro de la sala. Pasada la media noche llegamos a una de esas verbenas que he comentado anteriormente, pero afortunadamente sabíamos de buena mano que esta no sería como las demás. Los chicos de theBasement estaban a los platos, y la selección musical pasó por artistas como Mall Grab o Robert Hood entre muchos otros. Nos entretuvieron de maravilla hasta las 2:30, hora a la que cogimos el taxi para llegar a la sala.

Entrando sobre las 3 nos encontramos una sala llena pero no a rebosar, panorama que iría cambiando según se acercase la hora punta. Allí se encontraba uno de los integrantes del dúo Raretraxx, habituales de las cabinas valencianas armados de vinilos hasta los dientes. El warm-up se desarrolló como mandan los cánones, respetando bien los bpms y soltando perlas como el ‘3.000.000 Synths’ de Chaz Jankel. Disco y House por doquier hasta la aparición de Kenny Dixon Jr. en el escenario.

A las 4 la sala principal ya estaba llena, y Moodymann, con esa rara red a la que nos acostumbra combinada con sudadera y capucha para no dejarse ver, comenzó lo que serían dos horas de auténtica locura. La primera media hora de la sesión seguramente se quedé grabada en las retinas de la mayoría de los allí presentes. Utilizando notablemente el micro, Kenny iba soltando bombas de estilos tan contrarios como el Hip-Hop, el Drum N’ Bass y el Rock. Buenos ejemplos de ello pueden ser temas como el ‘Forsaken’ de Peven Everett o el clásico ‘Come Together’ de Aerosmith, el cual fue cantado en conjunto por toda la sala. Se ganó y nos ganó a todos. Después pasó a meterse en materia, abandonando el micro y centrándose en sonidos más pisteros que nos hicieron movernos de lo lindo.

La capacidad camaleónica a los platos del americano la conocíamos bien, pero verlo en directo a escasos metros impresionó mucho. Desde los sonidos más Deep del ‘Requiem’ de Ten Walls al Electro de Paranoid London y su famoso ‘Eating Glue’, pasando por el remix de Henrik Schwarz al ‘Who Is He’ de Bill Withers -uno de los habituales en la maleta del bueno de Kenny- o el que para mi fue el mejor momento de la noche, cuando el remix de DJ Koze al ‘Bad Kingdom’ de Moderat reventó la pista. Todos ellos sonaron perfectamente, sin descuidar ni el mínimo beat en ninguna de las transiciones. Genio y figura. Con el típico gesto de levantar la copa a modo de brindis con todos los allí presentes abandonaba el escenario, como el que no quiere la cosa, mientras una sonora ovación y el inicio de los siguientes artistas le acompañaban de fondo.

El relevo lo tomaron Five Points. El dúo, formado por David Pinup y Dario Méndez, es uno de los grandes nombres de la escena valenciana, y como residentes de La3 que son desde hace más de dos años, conocen el ambiente a las mil maravillas. Además, en unas semanas estrenarán su propia discográfica, Discos Malvarrosa, la cual seguiremos muy de cerca. Pese a que el poco rato que estuvimos lo disfrutamos, el ritmo fallero acaba pasando factura, y las piernas ya empezaban a fallar. Lamentándolo mucho, tuvimos que perdernos su set y el de Pau Perez, que sería el encargado de cerrar la noche.

En el artículo en el que presentábamos la fiesta, comentamos la posibilidad de que este fuese uno de los eventos del año en la capital del Turia. Habiéndolo vivido y digerido durante unas semanas, podemos afirmar que alcanzar el nivel no va a ser nada fácil, ya no hace falta que diga superarlo. ¡Larga vida al rey!

Guille BV

Guille BV

Less drama, more techno