Hace poco menos de un mes, la Marina de Valencia acogía por primera vez uno de los eventos más típicos y con más trayectoria de la temporada veraniega valenciana. Como se explicó más detalladamente aquí, para este año la organización se la jugó con un cambio de localización, el cual se comunicó tarde y provocó ciertas dudas entre los fieles asistentes al festival. Con todo solucionado, las confirmaciones tuvieron que darse de una forma diferente debido al poco tiempo restante para la celebración del evento. Aún así, no creo que haya nadie de los allí presentes que pueda tener quejas sobre esta edición del ElectroSplash Festival. Esta fue nuestra experiencia.

El viernes 21 accedimos al recinto minutos antes de la actuación de los Crazy P Soundsystem. El tiempo que tuvimos antes de subir hacia el Discosplash nos sirvió para reconocer el terreno y darnos cuenta del mayor handicap de la primera jornada, el deficiente sonido del Main. Una vez dispuestos bajo la gran jaima que cubría la pradera en la que se encontraba el escenario secundario, lo que no sabíamos es que íbamos a presenciar uno de los mejores sets del festival. Así, nada más entrar. El dúo entre James Baron y Danielle Moore supieron exactamente lo que la gente quería a esas horas de la tarde, y su discoide discurso funcionó a la perfección. Además de la gran selección y la técnica en las mezclas, la participación de una vocalista como Danielle Moore sumó 4 puntos a la nota final. Servidor se enamoraba cada vez que esta se decidía a cantar. La única pega, que el live anunciado se quedase en un híbrido.

Tras ellos bajamos las escaleras para presenciar al cabeza de cartel de la primera jornada, Black Coffee. La residencia en el nuevo Hï Ibiza ha subido el caché del sudafricano a base de bien, y por lo menos, merecía una oportunidad. Pero la verdad es que no creo que sorprendiese a nadie, dado que hizo exactamente lo que se esperaba de él. Tech-House, ritmos africanos y vocales clásicas en su sets fueron, junto a las correctas mezclas, los ingredientes de su receta. Siendo la actuación más poblada del viernes vimos a la gente disfrutarlo, aunque creo que se le puede pedir más.

Algo parecido pasaría con Octave One, una de las actuaciones más esperadas por todos. El gran problema para los hermanos Burden fue que la aerolínea olvidó sus maletas con todos los trastos en París y tuvieron que llevar a cabo los directos programados para ese fin de semana con maquinaria prestada, como pudimos saber en un comunicado días después del festival. Esto afectó, sobre todo, a la capacidad de poder crear nuevos sonidos o ritmos. Fue un buen directo que acabo cansando, y el sonido no ayudaba para nada. Después de ellos nuestra hoja de ruta señalaba volver a coger fuerzas fuera del recinto y poner rumbo a La3 para el ElectroSplash by Night, pero hicimos bien en aguantar los 20 primeros minutos de Elesbaan. A mi parecer, el artista que más supo exprimir el equipo al máximo con un Techno serio y contundente.

Y llegados a este punto -viernes noche- es donde se produce el fallo más importante del evento. Probablemente la organización no tuviese nada que ver, pero el comportamiento del personal de la puerta en La3 fue lamentable. Se anunció que a partir de las tres habría que pagar diez euros adicionales, algo bastante incomprensible cuando ya se ha pagado por la entrada a un festival que incluía esas dos noches y esos tantos artistas. Pero bueno, recinto y sala no quedaban lejos por lo que daba tiempo de sobra. El problema fue la cola formada en la entrada, en la cual te podías tirar más de treinta minutos fácilmente. Si a eso le sumas el ‘control de atuendo’ llevado a cabo por la seguridad  tienes como resultado a mucha gente pagando y a más de uno y de dos -entre los que me incluyo- siendo rechazados en la puerta. Total, que una vez dentro, Ryan Elliott ya estaba repartiendo de lo lindo ante una pista que se presentaba llena hasta la bandera. El nuevo diseño que presentaba la sala principal de La3 y el refuerzo en el sonido fueron perfectos para olvidar todos los problemas que habíamos tenido. El alemán, fijo tanto en Ostgut Ton como en Berghain y tímido como él solo, nos llevó en un viaje maravilloso durante las dos horas que duró su set. El característico sonido berlinés combinado con alguna vocal perfectamente mezclada hizo que al finalizar Ryan no tuviésemos ganas de más y pusiésemos punto final a la primera jornada.

El sábado amanecimos más tarde de lo previsto, y de no haber sido por los retrasos de los vuelos, nos habríamos perdido a más de un artista que teníamos apuntado. DJ Tennis, Skream y San Proper, tres de los grandes reclamos del line-up, llegaron tarde a sus respectivos sets, lo que hizo transformar los horarios totalmente para dejar paso a la improvisación de los artistas. Fruto de esa improvisación fue el B2B entre Tennis y Skream, los cuales -con un sonido muchísimo mejor que el del viernes en el main- cuajaron uno de los mejores sets del festival  siendo la primera vez que actuaban en ese formato. De su mano sonaron bombas como el edit de Tale Of Us al ‘Time’ de Hans Zimmer, el remix de KiNK al ‘Techno Disco’ de Kerrier District o el ‘Madderferrys’ de Pryda.

Acabada su sesión llegaba el turno del otro cabeza de cartel, Floorplan a.k.a Robert Hood acompañado de su hija Lyric. El americano hizo lo que tenía que hacer, sin sorpresas, pero ante un público entregado. Con la retahíla de temazos que cuenta su repertorio es fácil que acabe poniendo la pista del revés. ‘We Magnify His Name’, ‘Tell You No Lie’ y ‘Never Grow Old’ cayeron como agua de mayo para disfrute del personal, y joyas como el ‘I Feel Love’ de Donna Summer o el ‘Your Love’ de Frankie Knuckles tampoco faltaron. La única pega del set fueron las constantes correcciones que Robert tenía que hacerle a su hija para cuadrar los temas. Notable alto y a subir las escaleras hacia el Discosplash, donde, también por el tema de los vuelos, iba a comenzar San Proper.

El escenario secundario presentaba un lleno hasta la bandera. La ocasión lo merecía, pues no es muy habitual ver por Valencia a un artista así. Le hizo falta un tema –‘The Boss’ de Diana– para conquistarnos a todos. Camisa fuera, micro en mano para arrancarse de vez en cuando y una conexión perfecta entre público y DJ. Lo de San Proper fue brutal, pero llegó un momento en el que necesitábamos más bombo y Shifted fue la opción perfecta. El jefazo de una pedazo de discográfica como es Avian tenía lo que queríamos: una pista con espacio, un gran equipo de sonido y Techno crudo y agresivo a partes iguales. Saldríamos media hora antes del cierre para no tener sustos como el de la primera noche, pero la hora y poco que estuvimos fue suficiente para comprobar que Shifted no defrauda nunca.

Ya en La3 -esta vez sí que sin ningún tipo de problema- tocaba perdernos al ritmo de Legowelt, el hombre de los mil alias. Danny Wolfers es único y a Valencia vino a demostrarlo. Pero antes, resaltar el gran warm-up de una artista con tanto recorrido como Ladrillovitz es obligatorio. Dejó la pista en el punto perfecto para que el holandés, tras montarse todo su set-up, pudiese arrancar con el público ya rodado. Y vaya si arrancó. No dejó títere sin cabeza, ni prisioneros. Dos horas y media volando y encima con espacio para bailar, debido a que se habilitó una sala secundaria -la Oven- para que no todo se concentrase en la principal. Los últimos compases de su set, a ritmo de Techno y Acid con bombos atronadores son de lo mejor que recuerdo haber bailado en esta ciudad. Como ya pasó la primera noche, al finalizar el invitado especial no teníamos ganas de más pues ya lo habíamos dado absolutamente todo. Por lo que poco antes de las seis decidimos mover hacia casa.

En definitiva, una edición muy positiva. Me quedo con como desde la organización supieron arreglar los pequeños fallos que tuvieron el primer día para bordar un segundo día perfecto. El problema de los vuelos seguro molestó a alguien, sobre todo con lo de Proper, pero hizo que pudiésemos ser los primeros en disfrutar de un B2B entre dos artistazos como Skream y DJ Tennis. Aún no sabemos si para el año que viene tienen pensado repetir en la Marina de Valencia, lo que está claro es que ElectroSplash Festival se reafirma como lo que es: un festival cercano, con un público fantástico y una apuesta por la electrónica de calidad.

Guille BV

Guille BV

Trying to explain the inexplicable