Uno de los grandes festivales de la península estaba de aniversario este verano y no nos lo podíamos perder. Dreambeach Villaricos “se hacía mayor” cumpliendo cinco años y hasta la provincia de Almería nos dirigimos para vivir cuatro intensos días de un festival que año tras año crece y se supera, habiéndose establecido como una auténtica referencia dentro de nuestras fronteras, contando en esta edición con más de 130 artistas en un cartel que atrajo a 175.ooo dreamers repartidos a lo largo de todos los días del evento.

Todo empezó el jueves día 10 de agosto en el recinto del camping en una pre-party en la que se dieron cita unos 15.000 asistentes, sin embargo no fue hasta el día siguiente, el viernes 11 cuando llegamos al verdadero recinto del festival para vivir la auténtica experiencia del Dreambeach. Tras varios problemas para recoger la acreditación nos dirigíamos a la Pokerstars Dreams Tent donde Coyu ya estaba a los platos. Pudimos disfrutar de la última media hora del set del capo de Suara que repartió leña pinchando un Techno muy contundente en la línea más cañera de su aclamado sello. Tras él nos acercamos al imponente mainstage, uno de los mejores escenarios que hemos podido ver en un festival español, a ver durante unos minutos al rapero MHD, el rey del “Afro Trap” estaba liando una buena, pero nos volvimos a la carpa para bailar durante dos horas y media al ritmo de Seth Troxler y Joris Voorn, dos artistas sin los que no se entendería la escena underground actual. Troxler bajó las revoluciones y nos ofreció un set más experimental que nos hizo mover las caderas de lo lindo mientras que Joris, durante la hora que le vimos hizo una sesión en su línea, contundente y correcto como siempre pero tampoco muy destacable en esta ocasión. A eso de las 2:30 abandonábamos la gigantesca carpa, que mejoraba el aspecto visual respecto a la del año pasado y a la que como puntos negativos le encontramos que en ciertos momentos puntuales el sonido retumbase demasiado y la inclusión de demasiada publicidad del patrocinador en medio de las visuales de los artistas.

Era el turno de Dillon Francis, uno de los artistas más demandados del día en el mainstage, escenario del que íbamos a disfrutar con todas sus pantallas LED y juegos de luces a pleno rendimiento con la sesión del americano. Dillon es capaz de todo y es que posiblemente sea el único artista capaz de ponerte “La Gasolina” y “Pjanoo” de Eric Prydz en el mismo set, todo rodeado de las que quizás sean las visuales más extravagantes que os podáis encontrar en toda la escena a nivel internacional. Finalizado Dillon, llegaba Oliver Heldens quien explotó a lo largo de su actuación tanto su faceta principal como su alias HI-LO, sorprendiendo a gran parte del público durante el momento en que sonó el mítico remix de Axwell y Dirty South a “Sweet Disposition”, joya imperecedera para ir poniendo punto final a su set. marshmello tomó el relevo y demostró por qué es uno de los artistas más aclamados realizando una de las sesiones más divertidas de todo el festival, donde además se veía la gran legión de seguidores que había atraído el característico DJ y productor americano. A su vez, en la carpa estaba Matador haciendo su particular Live en el que ofreció un sonido bastante lineal con cierta tendencia minimal que no terminó de encandilar a un público que sí que se vino arriba con el cierre de Umek, del que solo disfrutamos unos minutos antes de irnos a casa a descansar.

El sábado la acción empezaba temprano y es que, como ya suele ser habitual, un auténtico peso pesado como es Carl Cox abría la jornada festivalera a las 18:00, en la carpa y bajo un riguroso calor que superaba los 35 grados pero que no nos impidió disfrutar de dos horas en las que el legendario DJ británico no falló y nos hizo darlo todo a ritmo de un Techno muy contundente. La gente quiere mucho a Carl Cox, él lo sabe y puso toda la carne en el asador en la que sería una de las mejores sesiones que allí se vivirían. Tras esto nos tomamos un descanso para reponer líquidos y comer algo antes de que CYA abrieran el escenario principal a eso de las 21:00.

CYA, los grandes artistas revelación de nuestra escena en este 2017 tenían la difícil tarea de iniciar la música en el denominado como Brugal Stage a la que había que sumarle el hándicap de que su actuación estaba programada en dos turnos, una hora en cabina, interrupción por el show de David Guetta y continuación de 45 minutos. La que iba a ser su primera hora de sesión, fue sencillamente, una de las mejores que se pudieron disfrutar en el mainstage a lo largo de todo el Dreambeach. Ritmos progresivos con temas como “Choo” de Pryda, o sus remixes al “Symphony” de Clean Bandit y al “Believer” de CID a lo largo de sesenta minutos que se nos pasaron volando. Finalizada esta primera manga, era el turno de uno de los DJs más esperados por la mayoría de dreamers, David Guetta, del que solo vimos la intro a ritmo de “Like A Bitch” de Zomboy para marcharnos a la Bull Tent, justo en dirección contraria a las hordas de gente que se acercaba al main mientras que nosotros nos disponíamos a bailar un rato al ritmo impuesto por Ramiro Lopez. Tras un rato de buen Technazo volvimos por donde habíamos venido para  disfrutar de la segunda ronda de CYA, hecho que nunca tuvo lugar debido al retraso experimentado por David Guetta. El francés no inició su actuación a la hora prevista y nos dejó con las ganas de terminar de ver el show del dúo barcelonés que, como es lógico y normal, para pinchar 15 min prefirieron no hacerlo y dar paso a los siguientes artistas.

Uno de los precursores del Future House, Don Diablo, era el siguiente en la lista. Su actuación empezó bien pero  el holandés fue poco a poco fue bajando el ritmo y desinflándose, volviendo a caer en el mismo fallo de siempre: el excesivo uso del micro. Visto a Dondi, era hora de desplazarse al Open Air, en la otra punta del recinto para presenciar el live de Modestep, una gran performance en la que presentaron varios temas nuevos con muy buena pinta y a los que el público respondió con locura. Llegados a este punto, hubo cierta variación en los horarios de dicho escenario debido al problema con el transporte que tuvo High Contrast. Más allá de aquello, las actuaciones continuaron bajo el mismo orden, por lo que proseguimos con Noisia (Outer Edges) y Andy C. A los holandeses se les achacó que no pincharan tanto Drum & Bass pero lo cierto es que para nosotros la actuación fue más que satisfactoria, dejando auténticas perlas tanto de su álbum, como en formato remezcla a, entre otros, “Divide & Conquer” y “Smack My Bitch Up”. El británico, por su parte, volvió a demostrar por qué es uno de los iconos mundiales del Drum & Bass con un auténtico recital de principio a fin. A la par que uno de nosotros estaba con Andy, el otro se encontraba en el Brugal Stage bailando con Tchami.

El padre y precursor del Future House llegaba ataviado con su particular alzacuellos y se marcó una interesante sesión cargada de tracks Future, Bass y G House, especialmente de su sello Confession y con la firma de artistas como Malaa, Angelz o Mercer además de propios. Nicky Romero cogió el testigo en una actuación que pasó sin pena ni gloria por el festival a nivel general, pero en la que aprovechó para presentar alguno de sus nuevos trabajos, como las remezclas a “Heavy” y “Young”. Siguiendo divididos, en la Dreams Tent nos esperaban dos horas con Hot Since 82 a los platos. El británico es un superclase y nos deleitó con 120 minutos de un sonido bastante animado pero conservando su esencia clubber y al que le ponemos como “apunte negativo” no pinchar su remix al “Music Is The Answer” de Joe Goddard, uno de nuestros temas del año sin lugar a dudas. Por otra parte, a la espera de 12th Planet tuvimos que sufrir el esperpento de The Zombie Kids, hasta el momento en que llegó el americano y le dio un auténtico giro al escenario haciendo que las fuerzas del público volvieran en un tremendo derroche de energía al ritmo del Dubstep más brutal. El día llegaba a su fin con lo que se esperaba que fuera la actuación de Project One, pero por lo que denominaron como “problemas de logística”, ésta fue descartada, convirtiéndose en un simple show que juntaba a Headhunterz y Wildstylez y que simplemente era uno más, pues ni siquiera musicalmente pudieron enmendar la decepción.

El sábado había sido muy duro así que el domingo decidimos descansar algo más por lo que no nos dimos cita en el recinto hasta eso de las 12 de la noche, lo justo para echar unos bailes con Luciano y dirigirnos al main para disfrutar de la actuación de la que más ganas teníamos de todo el festival, Pendulum Live. Uno de los grupos más demandados por los seguidores de Dreambeach desde que anunciaron su regreso, y no es para menos. Al show de los australianos solo se les puede achacar el playback, que quizás se notó demasiado, pero por lo demás tocaron todo lo que se podría haber esperado. Auténticos clásicos como “Witchcraft”, “Watercolour”, “Tarantula”, “Blood Sugar” o “Propane Nightmares”, entre otros, hicieron que su actuación se nos pasara volando durante los algo más de 50 minutos que duró.

Tras ello, pusimos rumbo a la Dreams Tent para seguir con el capo de MusicOn, Marco Carola, quien no nos ofreció nada destacable a pesar de mantener una línea musical correcta. La de Wilkinson, por otro lado, era otra de las actuaciones más esperadas de todo el festival y una de las que despertaba más hype. “Take You Higher” y “Sweet Lies” nos hicieron bailar de lo lindo hasta llegar al cierre con “Afterglow”, el que probablemente sea el tema emblema del londinense. Continuamos con Barely Alive tras un breve paso por la Bull Tent, donde estaba empezando su set Brennan Heart. Turno para un Dubstep al máximo de revoluciones. El americano nos partió el cuello pero bien, y a pesar de estar ya con los pies en las últimas, fuimos capaces de volver al main para ver la sesión completa de Vini Vici. El israelí fue capaz de llenar el inmenso Brugal Stage a ritmo de Psy Trance, estilo que nunca habíamos vivido en directo pero que nos hizo estar botando sin parar hasta casi las 7 de la mañana. Tras él, tocaba hidratarse y sentarse un rato escuchando a Gonçalo desde el área de descanso hasta que Adam Beyer hizo su aparición en la carpa a eso de las 7:30 de la mañana. Los pies y el cuerpo en general no daban mucho más de sí, pero el amo y señor de Drumcode le ganó la partida al cansancio y nos regaló 90 minutos de puro Technazo que nos mandaron directos a la cama para intentar reponer fuerzas para el “Grand Finale”.

Lunes, último día de festival y con más ganas que energía en nuestro cuerpo, volvimos a la playa de Villaricos para vivir las últimas horas de un Dreambeach que se va superando año a año. Intercambiados los papeles, en el mainstage, propiedad de ElRow y decorado al estilo del lejano oeste ese día, sonaba Techno, mientras que en la carpa se iban a dar cita sonidos más orientados al Bass. En dicha carpa nos terminamos de descargar al ritmo de Borgore, Chase & Status o Netsky, siendo esta última una de las actuaciones más destacadas del último día del quinto aniversario. Eran ya las 6 de la mañana y nos hacíamos un hueco para ver a Tiësto, artista que nos decepcionó en menos de 15 minutos y que nos llevó a cerrar el Dreambeach al ritmo impuetso por Marc Maya, quien dio cera y puso el broche con el mítico “Domino” de Oxia, poniendo fin al quinto aniversario de un Dreambeach que no defraudó.

Dreambeach puso punto y final a un quinto aniversario que desde el principio prometía todo el oro del mundo pero que con el paso de los avances dio la sensación de irse desinflando poco a poco. Sin embargo, y sobre el papel, el festival volvió a confirmarse como uno de los más representativos e importantes de España, tanto a nivel de artistas como de infraestructuras, desplegando uno de los escenarios principales más imponentes e impresionantes de toda la Península. Un año más cabe destacar como acierto el cambio de localización del recinto así como la nueva disposición de los escenarios, que evitó que éstos se solapasen en gran medida. Mención especial merece el Bull Tent, hermano pequeño de la familia de escenarios de Dreambeach, que ha experimentado un crecimiento que le ha permitido albergar lo mejor del Hard nacional e internacional, amén del Pokerstars Dreams Tent y Open Air San Miguel, que volvieron a reunir a lo mejor del Underground y el Bass. Los Dreamers ya tienen puestos los ojos en la edición de 2018 que comenzará a andar cuando menos los esperemos. ¿Qué sorpresas nos esperarán en Villaricos?

Tascón

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