El primer fin de semana de agosto pudimos disfrutar de una de las mejores experiencias en lo que llevamos de año. Tras llegar al aeropuerto de Madrid poníamos rumbo a Tenerife para poder disfrutar de la experiencia del Arona Summer Festival, uno de los mayores festivales de música electrónica que se celebran en el archipiélago canario y que para esta edición contaba en su cartel con nombres como Steve Angello, Kryder o Tom Staar, nada mal, ¿no?

Recién aterrizados el viernes tras un vuelo en el que coincidimos con ATICA, quien también iba a actuar allí, nos vino a recoger un chófer de la organización y nos llevó a nuestro alojamiento, emplazado a dos minutos del recinto del festival que de paso aprovechamos para visitar mientras se ultimaban los detalles del montaje. Aquello pintaba bien, y a pesar de que la pirotecnia se hubiera limitado a causa de los incidentes del Unite Tomorrowland de Barcelona, el escenario del ASF tenía muy buena pinta.

Tras esto nos fuimos a descansar ya que por la tarde daría inicio en el recinto del camping la pre-party oficial del festival, en la que nos plantamos a eso de las 5 de la tarde para ver un rato a David Fesser e Ivan Voltes, pudiendo disfrutar de un buen rato de House y Groove para arrancar la tarde antes de irnos a dar una vuelta por el sur de la isla, era la primera vez que estábamos en Canarias y quisimos aprovechar para hacer algo de turismo y tomar algo a orillas del mar. De vuelta a nuestro apartamento y después de cenar algo, volvimos al camping, donde estaban Cormack & Simmelink pinchando algo de housete esperando a que la gente se animara, ya que la mayoría de campistas estaban sentados en la zona de las tiendas o en los merenderos. Después era el turno de otro artista local, Deejay Dario que empezó a subir el ritmo con Trap y Moombah más comercial con el objetivo de que el público se fuera acercando, cosa que consiguió poco a poco a lo largo de su breve set. Tras él tocaba ATICA, que la lió de lo lindo en el pequeño escenario que habían montado para la ocasión. La gente se empezó a venir arriba y se lió una buena con Pablo de Rosacruz a los platos en una sesión a ritmo de Bass House muy contundente en la que se lució con su impecable técnica haciendo scratch y skills muy complejos.

Era poco más de las 12 de la noche y la primera jornada ya tocaba a su fin, no obstante acompañamos a ATICA al escenario principal, ya que iba a probar su set-up de visuales para el día siguiente y allí estuvimos varias horas antes de retirarnos a descansar con el hype por las nubes después de lo que habíamos visto minutos antes.

El Arona Summer Festival daba comienzo el sábado 5 de agosto a las 14:00, no obstante, no fue hasta las 16:30 cuando aparecimos por allí con las pilas bien cargadas tras escuchar los primeros sets de fondo mientras comíamos, descansábamos y preparábamos todo para ir. Tras dar un par de vueltas por el recinto, daba comienzo una entretenidísima sesión a cargo de David Fesser e Ivan Voltes, llena de Groove, House y sonidos tribales y con la que el público empezaba a animarse y a llenar la pista a pesar de lo temprano de la hora y el riguroso calor que hacía. Tras ellos, era el turno de Cormack & Simmelink, que iniciaron su hora de sesión con ritmos muy houseros para acabar subiendo el ritmo tocando algo de Progressive y cerrando con el “Nobody To Love” de Sigma con un público que lo estaba dando todo. No habíamos visto nunca a estos artistas y nos sorprendieron muy positivamente ya que como complemento a su DJ Set cantaron en directo ofreciendo una actuación muy interesante.

A eso de las 19:00 ATICA hacía su aparición en el escenario. Después de lo que habíamos visto el viernes teníamos muchas ganas de este set y es que el artista de origen gallego nos ofreció uno de los mejores espectáculos de todo el Arona, lástima que aún no fuera de noche y las impresionantes visuales, -solo por detrás de las de Steve Angello bajo nuestro punto de vista-, y juegos de luces perdieran parte de su impacto. Arrancando con “Funk Cannon”, su show consistió en una especie de live mezclando con Ableton mientras que con un Push dirigía y controlaba él mismo todo el sistema de vídeo y luces Aquí sonaron todos sus temas propios como “Fire”, “Go Back” así como varias IDs y nuevas colaboraciones durante una hora en la que no pudimos parar. De diez.

Turno ahora para el primer artista internacional, Tom Staar, al que personalmente tenía muchas ganas de ver y que no defraudó. Abriendo con su última referencia a través de Cartel Recordings, “Itsa Trumpet Thing”, el británico nos brindó sesenta minutos de Groove en la que sonaron un buen número de temas propios como “Funkatron”, “Bird Flu” o “Bora”, con el que cerró su set entre aplausos de un público que ya esperaba expectante al primer headlinerSteve Aoki. Personalmente no soy muy fan de Aoki y he de decir que su sesión no fue del todo de mi agrado si hablamos de la selección musical que el americano allí pinchó, mezclando Big Room con algún tema más de carácter Bass. Sin embargo, en directo la gente se volvió loca y se lió una buena con algún momento para el recuerdo como cuando puso el mítico remix de Tommy Trash a Lady Dadi o el cierre con su “What We Started” junto a Don Diablo. Tras una hora y media en la que la gente sudó de lo lindo, era el turno del último artista local y muy querido por el público, Deejay Dario, quien actuó en un horario algo sorprendente para nosotros al estar en medio de todos los internacionales y al que escuchamos de fondo mientras nos tomábamos un respiro para cenar, pudiendo apreciar un set de Bass, Trap y Moombah, siguiendo la línea de la fiesta del camping del día previo.

23:30 horas de la noche y turno para Kryder. El británico es un habitual de los festivales españoles, le gusta nuestro país, disfruta siempre a los platos y a nosotros nos hace bailar de lo lindo. A lo largo de su hora de sesión pudimos escuchar su lado más festivalero, añadiendo tracks como “Barricade” o “Dark River” a su repertorio de Groove y House para cerrar con ese remix propio tan esperado al “Something Just Like This” de The Chainsmokers y Coldplay, una auténtica delicia para poner broche final a su actuación y dar paso al cabeza de cartel más esperado de la noche, don Steve Angello.

Situados ya en medio del público para disfrutar al máximo del show del sueco, aguardamos varios minutos a que diera comienzo con los nervios a flor de piel, piel que se nos puso de gallina cuando sonaron los primeros acordes de “Rejoice”, su nuevo tema empleado como intro desde hace varios meses y que en directo es una auténtica barbaridad. A partir de ahí, Angello siguió con su dinámica habitual de sesión, todo ello acompañado de un juego audiovisual al alcance de muy pocos. Con hora y media por delante, el ex miembro de SHM hizo sonar tracks míticos como el “In My Mind” de Axwell, el siempre fantástico “Don’t You Worry Child” o su siempre efectivo “Payback” en medio de un set cargado de IDs y que tuvo varios momentos cumbre como cuando pinchó “Opus” o el cierre con “Feels Like Heaven”, uno de los singles más esperados de su futuro álbum en colaboración con Brandon Flowers, vocalista de The Killers y que le sirvió de despedida tras noventa minutos que se nos pasaron volando pero que aún tenemos grabados en la retina.

Tras el capo de Size, Michael Calfan se puso a los platos, era la última actuación del Arona y a pesar de estar programada a las 2:00 am, un horario muy temprano para lo que solemos acostumbrar en España, el público empezó a salir poco a poco del recinto, viéndose bastante reducido el aforo al final de la sesión del francés, muy bailable y muy entretenida pero cuya línea totalmente housera, excepto cuando hizo sonar su mítico “Resurrection”, pudiera ser algo más suave de lo que la gente esperaba, no obstante a nosotros sí que nos dejó muy buen sabor de boca con tracks como “Treasured Soul”, “Over Again” o “Thorns”. Finalizado ya el evento solo tocaba retirarse a descansar para volver a casa al día siguiente, había sido un fin de semana muy intenso que se nos hizo demasiado breve.

Hablando ahora en líneas generales del festival a modo de resumen, la verdad es que quedamos muy contentos con la experiencia allí vivida. El Arona no es un festival muy multitudinario, sin embargo lo recomendamos encarecidamente, quizás como complemento a una semana o varios días de vacaciones en la isla, donde hay mucho que visitar y que hacer y a lo que se le puede poner la guinda con un día de buena música si te desplazas desde la península. Planazo.

Por último solo nos queda agradecer a la organización el trato recibido, especialmente a Archip, a Andrew y a Cristina, nunca nos habían tratado tan bien en un festival dentro de España y la verdad es que no podemos estar más contentos, seguro que repetimos.

Tascón

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